1992, un gran año.

dia del pare

El Xiringuito Escribà abrió sus puertas en 1992, justo cuando Barcelona se preparaba para mostrarle al mundo su mejor cara durante los Juegos Olímpicos. La ciudad vibraba con energía, se abrían playas al público, se transformaba el paseo marítimo y el Mediterráneo pasaba a ser protagonista. En medio de este boom, aterrizó el Chiringuito Escribá con una propuesta clara: buena cocina, mucho carácter y un arroz que haría historia.

Desde el principio, se convirtió en mucho más que un chiringuito de playa. Aquí venía a gozar del mar, del ambiente y, sobre todo, de un buen arroz. La receta era simple pero efectiva: producto fresco, respeto por la tradición arrocera y un toque personal que ha ido conquistando paladares durante más de tres décadas.

El lugar, además, respira esa esencia mediterránea que engancha: mesas con vistas al mar, pies descalzos en la arena y ese ambiente relajado que hace que todo sepa mejor. Con el tiempo, el Chiringuito Escribá ha sido testigo de celebraciones familiares, comidas de amigos, y más de un millón de paellas disfrutadas.

Hoy, más de 30 años después, seguimos con la misma filosofía que nos vio nacer: disfrutar de la vida a fuego lento, compartir en torno a una buena mesa y hacer que cada arroz sea una pequeña fiesta. Porque al final, si algo nos enseñó ese 92, es que cuando Barcelona se abre al mundo, lo hace con gusto, carácter y pasión.

RESERVAS DE XIRINGUITO ESCRIBÀ

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